—Margaret, querida, dime ¿De donde proviene tu familia? No logro ubicarte por completo. —era la quinta pregunta que el señor Ferrer le había hecho, y aunque ella se sentía un poco incomoda, no dejó de responder.—No tenemos un renombre señor Ferrer, no así como el suyo.El hombre se quedó observándola completamente ensimismado, con detenimiento, de arriba abajo, y sus ojos no se apartaban de ella, pero era demasiado difícil comprender su expresión y la razón por la cual la miraba de esa forma.Lucien soltó el cubierto sobre el plato con un movimiento brusco, la reunión había sido convocada para hablar de negocios, y en ese momento solamente se indagaba sobre la vida de su “esposa”Margaret se sobresaltó con el ruido de la porcelana, apenas alzó la vista con un gesto contenido. Al otro lado de la mesa, el señor Ferrer limpió con parsimonia la comisura de sus labios usando la servilleta de lino, sin prisa, como si nada pudiera alterar su control.—¿Pasa algo? —preguntó al fin, con esa
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