La música en la discoteca era un latido constante, un ritmo que se colaba en la sangre y hacía olvidar, por instantes, que existiera un mundo más allá de las paredes reverberantes. El grupo Moretti ahora ocupaba su mesa VIP como un pequeño reino de elegancia y poder en medio del caos controlado. Isabella intentaba relajarse, dejándose llevar por la conversación con Daniel, pero sus ojos, entrenados para escanear peligros, revisaban el ambiente cada cierto tiempo. Carter y Arthur, ahora a su lado, eran estatuas vigilantes en la penumbra.Salvatore y Alessandra, sentados en extremos opuestos de la mesa, eran polos magnéticos en repulsión forzada. Él bebía un whisky solo, observándola a través del humo y las luces intermitentes. Ella fingía concentrarse en su copa de champán, pero cada vez que un destello iluminaba su perfil, Salvatore podía ver la línea tensa de su mandíbula, el rápido aleteo de sus pestañas. El beso del estudio, la cachetada… todo pendía entre ellos como un espectro ta
Leer más