548. Bajo la misma condena.
El silencio después del colapso es peor que el estruendo.El cielo vuelve a su color oscuro, pero nada se siente igual. El aire tiene una densidad distinta, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración.Sigo arrodillada frente a él.Su pecho sube y baja con dificultad. Mis manos permanecen en su rostro, incapaz de soltarlo, como si al hacerlo pudiera desvanecerse.—Névara… —mi nombre sale quebrado de sus labios.Inclino la frente contra la suya.—Estoy aquí.El dorado que había brotado de mí se ha extinguido, pero aún siento un eco en mis venas. Una vibración suave. Persistente. No es el pacto antiguo.Es otra cosa.Kael se aproxima con cautela.—Se ha estabilizado —dice, observando la torre—. Pero el vínculo sigue activo.—¿Qué vínculo? —pregunto sin apartar la mirada de él.Seraphine responde antes que nadie:—El nuevo.Sus palabras no suenan como advertencia. Suenan como diagnóstico.Rhyss guarda su espada, aunque su expresión sigue siendo dura.—Lo que ocurrió no f
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