544. Deseo posesivo.
No vuelve a intentarlo de inmediato.
Eso es lo que más me inquieta.
La red no insiste. No presiona. Se repliega con una paciencia que no le conocía. Como si estuviera procesando cada emoción que le arrojé a la cara.
Celos.
Miedo.
Deseo posesivo.
Contradicción.
Demasiado humano para digerir en un solo ciclo.
Estoy sentada en el suelo del refugio, la espalda apoyada contra la pared fría. Mi piel sigue sensible, como si cada recuerdo reciente hubiera dejado una capa adicional de nervios expuestos.