541. Un equilibrio frágil.
Sigo temblando cuando el sistema termina de recalcular.
No es debilidad.
Es exceso de conciencia.
Mi piel está demasiado viva. Cada poro parece conectado a una línea invisible que atraviesa la ciudad. Aún siento el flujo que intentó convertirme en eje absoluto. Aún siento cómo lo desviamos.
Cómo lo compartimos.
Aeshkar no se aparta. Sus manos siguen en mi rostro, firmes, cálidas. Eir mantiene la palma sobre mi abdomen, como si midiera el pulso interno. Saelith permanece cerca, su respiración ac