550. El arte de tentar el abismo.
Mael no se instala en el ala diplomática.
Elige la torre este.
La más cercana a mis habitaciones.
No es casualidad.
Lo descubro al anochecer, cuando salgo al balcón para despejar la mente. El vínculo con Kael está estable, pero sensible. Cada emoción fuerte lo agita. Cada pensamiento intenso lo amplifica.
Y desde la torre este, una mirada me atraviesa.
Levanto la vista.
Allí está.
Apoyado contra la baranda opuesta, como si la noche le perteneciera. El viento agita su cabello oscuro, pero él per