539. Está perdiendo coherencia interna.
El silencio en la periferia sigue ahí.No avanza.No retrocede.Es una mancha oscura en el mapa, un punto que respira sin luz.Yo lo siento como una presión distante en el centro del pecho, distinta al pulso cálido de mi vientre. Este es frío. Analítico. Expectante.No es maldad.Es hambre estructural.Me mantengo frente al ventanal, la ciudad extendida abajo. Detrás de mí, ellos no hablan. Puedo sentir su atención sobre mi espalda desnuda, el calor todavía latente en mi piel. El deseo no desaparece cuando llega el peligro. Se transforma.Respiro profundo.Contraigo otra vez mi energía, pero esta vez no para ocultarme.La afilo.El pulso interno responde como si entendiera mi intención. Se vuelve más compacto, más denso, casi metálico. No vibra hacia afuera; vibra hacia adentro con una intensidad que me hace entreabrir los labios.El vacío reacciona.Lo siento desplazarse apenas.Me detecta.No como faro brillante.Como anomalía interesante.—Está ajustando su trayectoria —dice Saelit
Leer más