549. El hombre que sonríe en la sombra.
El Consejo nos convoca al amanecer.
No he dormido.
El vínculo permanece despierto bajo mi piel, como una corriente tibia que no se apaga. Cada vez que él respira cerca de mí, lo siento. Cada vez que mi mente se desliza hacia lo que ocurrió en el balcón, el dorado vibra.
Control.
Repito la palabra mientras cruzo el Salón Alto.
Las puertas se abren.
Y lo veo.
No pertenece a este lugar. Se nota en la forma en que ocupa el espacio. De pie junto al ventanal, vestido de negro absoluto, como si la luz