La debilidad del mafioso
¿Qué puedes hacer cuando un hombre herido y armado te pide que lo ayudes a escapar de la muerte? Eva, temerosa de ser asesinada por ese hombre alto, de inmediato lo besó implorando que eso fuera suficiente para ayudar a ese hombre, pero, lo que ella no entendió fue que con ese beso selló una unión que Arnold no dejaría borrar.
— Te voy a defender de todos, porque por mi culpa te has convertido en su objetivo.
— ¡Entonces no debiste decir que era tu mujer!
— No podía decir algo diferente porque después de besarme en eso te proclame: eres mía, Eva. La señora del mafioso cruel.