CAPÍTULO 86.
Cuando la ceremonia terminó y los murmullos se apagaron, Kael tomó la mano de Lina con firmeza y la condujo por un sendero oculto entre árboles centenarios. Las antorchas marcaban el camino hacia un lugar apartado, donde la vegetación se abría como si la propia naturaleza supiera lo que estaba a punto de ocurrir.
Una pequeña cabaña de madera los esperaba, cálida y silenciosa. Las lobas de la manada la habían preparado con esmero: pieles suaves sobre la cama, flores silvestres decorando los rinc