CAPÍTULO 79.
Clara empujó suavemente la puerta de la cabaña y entró en silencio. Encontró a Lina sentada, la mirada perdida a través de la ventana. Sostenía una taza de té tibio entre las manos, pero no parecía haber tomado ni un sorbo.
—Kael me contó lo que pasó —dijo Clara suavemente, cerrando la puerta tras de sí—. Y dejó una orden expresa… No puedes salir.
Lina giró el rostro hacia ella y alzó una ceja, con una sonrisa.
—Es un exagerado —replicó con suavidad—. Solo me mareé un poco, nada grave.
Clara se