CAPÍTULO 74.
La atmósfera era densa, cargada de tensión. La manada Shadowfang, aquella que hasta hacía poco era dirigida por Dorian, estaba reunida en el borde del bosque, con el rugir del viento encrespando las hojas a su alrededor. La sombra de la muerte colgaba sobre ellos, pero más que nada, la sensación de pérdida. Dorian, su líder, había caído. Y ahora, sin rumbo, sus ojos se dirigían hacia Valragh.
El clima, el viento, la furia de la naturaleza parecían reflejar el caos en sus corazones. Algunos de l