CAPÍTULO 42.
El hospital estaba en completo silencio. Solo el pitido intermitente de las máquinas y el leve zumbido de las luces mantenían el ambiente en un inquietante letargo. Lina dormía, pero su cuerpo se agitaba levemente entre las sábanas.
Entonces, la oscuridad la atrapó.
Se encontró en medio de un bosque sombrío, donde los árboles se alzaban como garras contra el cielo sin luna. Un viento helado la envolvió, susurrándole cosas que no entendía. Su respiración se volvió errática. Sentía que alguien la