CAPÍTULO 43.
Rykker corría entre la espesura del bosque, su respiración entrecortada por la urgencia. Tenía que llegar a Valragh. Clara estaba en peligro, y si alguien podía ayudar, era Kael.
Pero entonces, el viento le trajo un olor familiar. No estaba solo.
Se detuvo en seco, los oídos erguidos, y antes de que pudiera reaccionar, una sombra lo embistió con fuerza descomunal. En un parpadeo, Ragnar lo tenía sujeto por el cuello, alzándolo en el aire con una sola mano.
—¡Bastardo de Shadowfang! —gruñó Ragna