El avión militar descendió en silencio sobre una pista remota a las afueras de Grenoble, Francia. Era de madrugada, y la nieve recién caída amortiguaba cada paso mientras el equipo descendía con ropa térmica negra, mochilas livianas y los nervios contenidos. Habían llegado al corazón de Europa. A la raíz del Proyecto HÉLIX.
Isabella ajustó su transmisor detrás de la oreja mientras observaba las montañas cubiertas de niebla al fondo. El aire era frío, pero más cortante era el silencio. A lo lej