Habían pasado ya dos meses desde la gran celebración de la boda de Isabella y Sebastián en la isla Fernández. La vida había retomado un ritmo armonioso, lleno de momentos familiares y de felicidad compartida. Pero ahora, Isabella se preparaba para un evento igual de especial: la boda de Rayan y Karina. Esta vez, la ceremonia tendría lugar en el hotel más elegante de Ciudad Segovia, un palacio moderno con salones imponentes, candelabros de cristal y vistas espectaculares a la ciudad iluminada.