—Con que usted es, Luciano Siller, sinceramente, no creo que puedas hacer nada, por hoy. Esta audiencia está en proceso, y estoy siendo señalado duramente, lo que indica que hoy no acaba.
En ese momento, la mirada gélida del hombre se encontraba puesta sobre Marta Crawford. Esa señora lo ha apuntado sin piedad, pero solita se está abriendo la puerta al infierno.
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Afuera del juzgado, Melany se bajó de un taxi y sostenía unos documentos en la mano. Necesitaba con urgencia la firma de Áng