—¡Mis hijos!
Diana tantea en medio del humo hasta abrir la puerta de la habitación de los pequeños.
Su esposo tomó en su brazos a uno y ella al otro.
La alarma de incendio no paraba de sonar y el personal de la mansión corría de un lado a otro.
En medio del caos todos salieron de la casa y llegaron los bomberos.
El incidente no pasó a mayores y pudieron detectar que había sido provocado.
Fueron a las cámara de grabación y estaban apagadas.
Muy conveniente para el que había perpetrado el ataque