El pánico se apoderó de Camila, sus ojos no se apartaron de Yolanda.
Sabía que esa mujer estaba loca y era capaz de hacerle daño.
—No tengo nada que hablar contigo,querida. Así que con permiso….
—No irás a ningún lado, roba marido.
Se acercó y le sujetó fuerte haciéndola pegar al lavabo, con una fuerza que hizo que Camila entrara en pánico.
—¿Yo quitarte a Sebastián ? ¡Por favor! Ese hombre no es mi objetivo. Él solo es una divina distracción para mí.
Yolanda la cogió del pelo y le arrastró h