60- Lo que somos.
—¡Cómo he cambiado!
Diana se miró al espejo del baño y no reconoció a la mujer que le devolvía la mirada.
Tenía las ojeras de quien no duerme esperando un ataque y la rigidez de quien lleva cargas demasiado pesadas.
Bajó las escaleras y encontró a Robert dando instrucciones a la cocinera para que le hiciera un postre.
Esa semana él se había mostrado relajado, se le veía una resignación casi insultante.
El millonario había cambiado mucho, en el hogar era callado y en la empresa ya no era el CEO