A media mañana el consultorio de la psicóloga apenas tenía un paciente.
Mientras esperaban Robert acariciaba la mano de Diana. Ella empezó a incomodarse. Justo en ese momento la puerta del consultorio se abrió, el paciente salió y la doctora más atrás.
—Buenos Días, pueden pasar, pónganse cómodos. Me alegro que hayan decidido venir.
El consultorio era un espacio minimalista, diseñado para que no hubiera distracciones. Diana se sentó en el extremo del sofá, lo más alejada de Robert.
Él, a su l