—Señora, sacamos los muebles de la habitación principal y hemos limpiado y desinfectado cada rincón. —La sirvienta se quedó esperando órdenes.
—Vuelve a limpiar de nuevo la habitación de Robert.
La mujer accedió con cara de cansancio. Diana miró por la ventana.
Estaba llegando un camión con cama, muebles y todo nuevo para esa habitación.
Aún así por más cambios y limpieza, el cloro no podía borrar el rastro del paso de Camila por sus vidas.
Horas más tarde, ella bajó a la cocina a tomar un vas