—Entonces, ¿No me dirás lo que te pasa? —Diana trató de darle un beso y él la evadió.
—Ya te dije que son ideas tuyas, estoy igual que siempre.
Diana cruzó los brazos, sintiendo la mirada acusadora de Robert.
Hubo un silencio incómodo entre ellos, ninguno se atrevió a pronunciar palabra.
Ella necesitaba entender qué estaba pasando por la mente de Robert.
Él parecía estar atrapado en sus pensamientos que no deseaba compartir. Robert, en su interior, luchaba con sus emociones.
Su percepción s