—¡Un momento!, ¿cómo qué tus hijos?, agradezco que hayas tomado en serio tu lugar de padre.
—Soy el dueño de las muestras con las que te inseminaste.
Diana, asustada y temblorosa, tomó asiento. Su miedo más grande se hacía realidad.
No estaba dispuesta a dejarse quitar los niños por Robert.
Después de salir de la relación tumultuosa con Sebastián, Diana tomó la decisión más difícil de su vida: ser madre soltera.
No fue una elección fácil, pero si algo había aprendido de su experiencia pasada, e