—Es una llamada de la oficina —devolvió el celular a Juana sin mirar el video. —Te voy a contratar a un personal de seguridad.
—No hace falta, señor López, si ellos vuelven llamó a la policía —Diana lo acompañó hasta la salida.
Al día siguiente, Robert le presentó a su amigo, el abogado Carlos Oliveros.
—Quedas en buenas manos,Diana. Carlos no pierde un caso. —Los dejó a solas.
—Señorita, Diana. Ahora sí, cuénteme todos los detalles, no guarde nada.
Diana se sentó frente a Carlos Oliveros. Dian