La sonrisa y las lágrimas de felicidad aparecieron en el rostro de Scott casi como por encanto, de inmediato tocó el timbre pidiendo ayuda, necesitaba estar seguro de que no estaba soñando, de pronto casi sin entender cómo esa habitación estaba llena de personal médico mientras él se quedaba en un rincón agradeciendo al cielo y al mismo tiempo pidiendo perdón por esos pensamientos cuando creía que la perdía.
De pronto sintió en su hombro la mano del médico —Tranquilo ella está bien, la traslada