Juan, Luis y Ken contuvieron a Scott mientras Aaron decía —Este hombre es peligroso, todos son testigos de que yo no lo provoqué.
—¡¿A que viniste?! —le reclamó Scott.
Mientras dos guardias de seguridad los detuvieron y uno de los médicos de turno les dijo —¡Señores por favor respeten, estamos en un hospital! —una enfermera se acercaba a Aaron para ayudarlo a detener la hemorragia que le había causado el puñetazo de Scott en la nariz.
—¡Esto lo pagarás! —dijo Aaron con una sonrisa que se encargó