—Creo que he hablado claro, pero te lo explicaré de nuevo… Tú te casas conmigo y tal vez, sólo tal vez, deje vivo esos mocosos… aunque mi condición es que los regales… los mandes a la China, me importa poco lo que hagas con ellos y con la ridícula que tienes por amante y su bastardo, ahí si no te prometo nada.
—¡Estas loca! —le gritó Scott.
—Cariño no te estreses, ya sabes que siempre he estado loquita, pero por ti, además esa última noche juntos hace unos meses fue memorable, tal vez sea yo l