Me observo atentamente en el espejo de cuerpo completo que está en el baño, recorriendo cada parte de mí, mi rostro en especial, mi cuerpo está envuelto en una bata de baño rosada, paso mis dedos por mi cuello hasta llegar a la zona de piel expuesta de mi pecho y hago una mueca de desagrado.
— No permitas que sus palabras te afecten.
Doy un brinco y aparto la mano de mi cuello, levanto la mirada y me encuentro a través del espejo con Jonathan, está recargado en el marco de la puerta, aún lleva sus pantalones de vestir, su corbata desatada cuelga de ambos lados y tiene la parte superior de su camisa desabotonada, dejándome apreciar buen parte de la piel de su pecho.
— No me afecta
Levanto el rostro con firmeza, Jonathan suspira, entra al baño y se deshace de la camisa y la corbata para meterla en el cesto de ropa sucia, después comienza a quitarse los pantalones
— No quieras engañarme, mire tu cara…, parece ser de esos hombres que celosos ofenden y no controlan su maldita lengua.