Alejandra
En este momento no me interesa si estoy siendo débil al ceder ante estos sentimientos indebidos, al dejarme arrasar por esta pasión prohibida, somos fuego creciente; nuestras dos opciones es hacer arder al mundo juntos o consumirnos mutuamente en soledad hasta volvernos cenizas, solo que ahora no me importa lo que pase, no me importa las consecuencias que esto nos atraiga, disfrutaré del proceso, dejaré de martirizarme con el futuro que al final de cuentas siempre será incierto, disfrutaré de esta segunda oportunidad que me está dando la vida.
El teléfono vuelve a sonar en mi mano, el nombre de Aaron ilumina la pantalla, me gustaría decir que me siento un poco mal de que mi querido esposo me esté llamando con insistencia mientras tengo la boca de mi escolta entre las piernas, pero no es así… la venganza es deliciosa, así que ahora es a él a quien le toca esperar a que me desocupe, dejo el teléfono a un lado y meto las manos en los mechones de cabello oscuros de Jonathan; m