Jonathan
Alejandra mantiene los ojos muy abiertos mientras me mira a través del espejo, de un suave empujón entro en su interior, ella arquea la espalda y suelta un delicioso gemido, pongo una de mis manos a un lado de su cintura para sujetarla y mantengo la otra sujetando su cabello, comienzo a moverme, a entrar y salir de su cuerpo cada vez con más rapidez, me siento molesto en parte de que ella se sienta así, siento como si yo no le he hecho sentir lo suficientemente especial, pero esas heridas vienen de mucho tiempo atrás, heridas que aquel maldito le causó, pero yo me encargaré de sanar.
Ella es hermosa y perfecta, todas las mujeres lo son, todos somos arte, dioses perfectos ante los ojos de la persona correcta y la haré sentir como tal; suelto su cabello y meto mi mano en su vientre para obligarla a levantarse sin salir de ella, cuando su espalda choca con mi pecho le muevo el rostro para comenzar a besarla, salgo de ella y rodeo su cintura con mi brazo para moverla, la llevo