Los segundos pasan, cada uno se me hace eterno, como si el tiempo se burlara de mí al estirarse de forma cruel. El silencio pesa más que cualquier sonido, espero el estallido de la detonación, ese rugido seco que debería marcar mi final, seguido por la sensación de vacío, de perder el control sobre mi cuerpo. Pero nada sucede, todo está en calma.
Una calma extraña. Asfixiante.
Mi respiración se mezcla con el eco de mi propio corazón golpeando dentro del pecho, abro los ojos solo para encontrarm