Jonathan
Jamás, en verdad que jamás pensé que me iba a sentir tan feliz de que Alejandra recibiera una llamada del maldito de su marido, si no hubiera llegado esa llamada me habría lanzado encima a ese imbécil de Henry, razones me sobran. Esta maldita velada ha sido una completa locura, merezco un reconocimiento por haberme mantenido a raya cuando ese pedazo de mierda puso una mano en la pierna de Alejandra, la seguí de cerca cuando se levantó, ansioso por estar a solas con ella, en cuanto cru