Luego de que los guardias del condominio se disculparan y le prometieran no dejar entrar a nadie más sin consultárselo primero, Alana se sintió un poco mejor.
Ximena llegó a mediodía al enterarse del fin de sus vacaciones. Desahogarse también ayudó.
—Tarde o temprano iba a pasar, amiga. No entiendo cómo acabaste en su boda. ¿Quién es ese tal Mateo?
—Es su primo. Me llamó, pero no le contesté. No quiero nada de esto. Estoy empezando a detestar a los hombres.
—Son los Zósters el problema, no los