Uziel Zóster estaba fuera del país, esa era la versión oficial, así lo mostraban los registros de la aerolínea y, si se indagaba más, se hallaría al menos a una decena de personas que jurarían haber volado con él en primera clase.
No había lugar para las dudas.
Y como el jefe estaba afuera, alguien debía hacerse cargo de sus asuntos. A Mateo los negocios no le importaban, así que no se molestó en aparecerse por la empresa, que los ejecutivos se encargaran del dinero. Su interés estaba en lo que