Nunca antes en las oficinas del consejo hub0 tanto ajetreo. En los escritorios, los archivos con las causas contra Uziel y los suyos se apilaban por montones y Fermi no les daba tregua. Había sido el novato abogado quien se había contactado con los cazadores por indicaciones de Damián.
"Mi cliente no presentará cargos de secuestro y tortura contra ustedes si cooperan con los antecedentes que posean", les dijo. Llegaron con un camión con cajas y cajas de archivos. El crimen de la familia de Alana