—Es verdad. —Liliana seguía riendo—. Sé que es algo íntimo, pero bueno, somos adultas, nadie nos escucha y me atrevo a decir que de aquí no saldrá nada de lo que digamos.
Jaya permanecía en silencio, no sonreía, pero tampoco expresaba absoluta seriedad.
—Ser novia de Adam Coney es una locura. En muchos sentidos. —Las cejas de Jaya se arquearon por lo que Liliana decía—. Es muy reservado, no conozco su pasado amoroso, pero debió tener a las damas como abejas, porque lo que él sabe hacerle a un