La puerta del vehículo se abrió, el hombre que siempre fumaba la sorprendió bajándola del auto con brusquedad, no dejando cabida para que ella pudiese defenderse.
Pero Jaya no se quejó, aunque la rabia, la sensación de pérdida y el cansancio la mantuvieron tensa, como si se resistiera.
Adentro solo se encontraban Karim y una silla delante de él. Se había quitado la camisa Afuera hacía algo de frío, pero Jaya parecía autoengañarse ante ese clima, la mujer no sentía nada más allá del terror, el