Mundo ficciónIniciar sesiónSiento una respiración en mi cuello, tal vez sea el perro, pero si yo ni tengo perro. Volteo mi cabeza con cuidado y me topo con la perfecta cara de Daniel. Sus pestañas descansan sobre sus mejillas; son tan largas que ya quisiera yo tener unas así. ¿Por qué será que algunos de los hombres tienen unas maravillosas pestañas y a veces las mujeres no? Que envidia.
Sus labios están entrecerrados. Se le ven rosados, tan hermoso que es, tanto físicamente e interiormente,







