La hora de la boda llegó. Cristina ya estaba completamente lista para ir a la iglesia. Beatriz la miraba totalmente desconcertada; no lograba entender por qué su niña había decidido seguir adelante con la ceremonia después de tanta humillación. Para aguantar el terrible dolor de su pierna y mantenerse en pie, Cristina había tenido que tomar varios analgésicos fuertes. Tenía que estar perfecta y fuerte para lo que venía.
Al llegar a la iglesia, el ambiente era una locura. Los fotógrafos de las