Al transcurrir las horas, Alejandro llegó a la mansión. Buscó a Cristina por toda la casa, pero no la encontró en ningún lado. Extrañado, le preguntó a una de las empleadas por ella.
— ¿La señora? ¿Sabe dónde está?.
— No señor, salió desde esta mañana muy temprano con la señora Beatriz.
Alejandro miró su reloj y se dio cuenta de que ya era casi de tarde. No tenía la menor idea de dónde estaba, pero prefirió restarle importancia y no prestarle más atención. Le encargó a la empleada que le av