A la mañana siguiente, la nana Beatriz entró a la habitación de Cristina con el rostro lleno de preocupación. No había podido dormir en toda la noche pensando en la locura que había pasado en la iglesia. Se acercó a la cama y, mirándola fijamente, le exigió una explicación.
—¿Te volviste loca, Cristina? —le preguntó con la voz temblorosa por la angustia—. ¿Cómo te vas a casar con Alejandro Villarreal? Ese muchacho siempre se ha burlado de ti, no tiene buen corazón. ¿Qué te pasa?
Cristina, q