Había ido al colegio a despedirme de Isa antes de que Emilio se la llevara.
—¡Mami! —gritó en cuanto me vio y corrió hacia mí.
—Hola cariño. —La apreté contra mi pecho y la llené de besos—. Hoy vendrá papá por ti.
Ella asintió con una sonrisa. Por su corta edad, todavía no manejaba bien los lapsos de tiempo, pera ya se acostumbraba al hecho de pasar unos días conmigo y otros con su padre.
—Escucha, irás de paseo con papá.
—¿Y tú, mami?
—Yo no puedo ir, pero estaré esperándote y cuando regreses