Había ido al colegio a despedirme de Isa antes de que Emilio se la llevara.
—¡Mami! —gritó en cuanto me vio y corrió hacia mí.
—Hola cariño. —La apreté contra mi pecho y la llené de besos—. Hoy vendrá papá por ti.
Ella asintió con una sonrisa. Por su corta edad, todavía no manejaba bien los lapsos de tiempo, pera ya se acostumbraba al hecho de pasar unos días conmigo y otros con su padre.
—Escucha, irás de paseo con papá.
—¿Y tú, mami?
—Yo no puedo ir, pero estaré esperándote y cuando regreses te llevaré al zoológico, ¿qué te parece?
—¡Shi! El zoológico me gushta, mami.
De pronto sentí que alguien a mis espaldas me miraba. La piel se me erizó. Se me heló la sangre nada más de imaginar que pudieran hacerle algo a mi hija. Giré despacio con la garganta seca y suspiré aliviada al ver que era solo Emilio que se acercaba a nosotras.
—Hola, Camila. —Él me dio un beso en la mejilla—. Hueles bien.
Le sonreí y tomé a Isa de la mano, nos despedimos de la maestra y los tres caminamos hacia la ca