No había avanzado nada, ni con el reportaje definitivo sobre las becas que le entregaría a Octavio, ni con la investigación. Esta última no progresaba, en parte porque no sabía de donde tirar para hallar más pistas y, por otra parte, porque mi mente regresaba una y otra vez a Julián y la llamada desde ese bar.
Miré ansiosamente hacia la entrada de la sala de redacción, Verónica no llegaba tampoco.
Quizá mi historia de amor estaba por terminar. Recordé las palabras de ella días atrás.
«Quizá ere