Respiraba con más tranquilidad después de que Emilio me aseguró que hablaría con Linda y pondría a Isa a salvo. Subí a mi auto en el estacionamiento del hospital y desde allí le marqué a Julián, él se había quedado preocupado por mí cuando salí de Libertaria.
—Hola, preciosa —dijo Julián en cuanto abrió la llamada.
—Hola, cariño.
—¿Cómo estás? ¿Cómo te fue con… el tipo ese?
Sonreí para mis adentros al escuchar la forma despectiva de Julián al dirigirse a Emilio. También me extrañó oír música y