La señora Nelly se encargó de lavar los trastes del desayuno después de comer. Julián y yo aprovechamos el momento para mostrarle su nuevo cuarto a Isabella.
Trataba de mantenerme calmada, pero lo cierto era que estaba hecha un manojo de nervios. Tener a Isa de regreso era maravilloso, pero también lo sentía como una prueba. Estaba por mostrarle mi nueva vida, la cual también sería suya y deseaba con todo el corazón que le gustara.
—¡Vamos a conocer tu nuevo cuarto! —le propuse con una gran s