Camila
—Tenía muchas ganas de conocerte, querida Cami —dijo Eduardo acomodándose en el sofá de la sala, muy dispuesto a ver el juego de futbol.
—¿Ah, sí? —pregunté con timidez, no esperaba que Julián me hubiera mencionado.
—Mi madre no hace otra cosa que hablar de ti.
Y yo creyendo que había sido Julián.
—Creo que no le causé buena impresión.
—¡Bah! —Eduardo no me miraba, estaba entretenido buscando el canal donde transmitirían el juego—. A Fernanda nadie le agrada. Ni siquiera Verónica le gust