La campanita del supermercado sonó cuando salieron. Lucía llevaba dos bolsas llenas y una sonrisa satisfecha.
—¿Ves? No fue tan caro… —dijo, aunque su tono se quebró un poco al recordar la cuenta.
Jack la miró de reojo.
—Tienes un concepto extraño de “barato”.
—Y tú uno muy deprimente de “diversión” —replicó, ajustando la bolsa en el brazo.
Él no respondió, pero sí alargó la mano para tomarle una de las bolsas. Lucía se quedó viéndolo como si acabara de presenciar un eclipse.
—¿Estás… ayudándom