Lyra
Estaba a punto de abrir la boca para defenderme, pero él salió del despacho, azotando la puerta. Cuando la abrí, él ya había salido de la casa.
—No puede ser, no puede ser —murmuré, temblando de pies a cabeza.
Ahora podía entender la actitud de Sofía hacia mí cuando me la encontré en el pasillo. Ella, al igual que Landon, creía que yo era infiel.
Subí corriendo a mi habitación para buscar mi celular, deseando que Amelia pudiera ayudarme. Estaba segura de que ella, antes de sacar con