Daisy se quedó atónita.
Había calculado muy bien el tiempo para no toparse con ellos… y aun así se encontró de frente con Fernando y Thiago.
«¿Acaso Fernando no se cansa de usar la misma maniobra de volver sobre sus pasos?», se dijo con un leve ceño fruncido.
Fernando, por su parte, fijó la mirada en Daisy; en sus ojos se reflejaba una emoción tan sutil como indescifrable. Parecía haber un pequeño destello de… ¿nerviosismo?
—¿Tú… también estabas adentro?
—Sí —respondió Daisy con rapidez—. ¿Y qué